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Puerto de Frutos
Dentro de la Ciudad de Tigre a
orillas del Río Luján, a poco más de una hora de la Gran Ciudad por muy
fáciles accesos se encuentra este hoy Centro Comercial; lo que antaño
era en realidad el verdadero puerto de frutos y de intercambio de
mercancías venidas desde las islas. El lugar fue construido en 1933 para
transportar frutas y verduras de las quintas isleñas.
Comenzó a funcionar por el año
1938; en 1983 se inauguraron los locales de la Feria Artesanal y día
tras día sigue creciendo debido al atractivo tan particular que posee.
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Hagamos un poquito de historia:
Hacia finales del Siglo XVIII, en forma espontánea, en la desembocadura
del Río de Las Conchas, comenzó a formarse un caserío que pasó a ser
conocido como Puerto de Las Conchas. Era un lugar bajo, tentación de las
aguas en creciente, y éstas, no tardaron en inundarlo haciéndolo
desaparecer en 1805.
Si bien el lugar se repobló en poco tiempo, el puerto fue trasladado en dirección a la desembocadura del riachuelo de Las Conchas. Otra sudestada, que provocó una creciente entre el 19 y el 20 de junio de 1820, se llevó el pueblo con más de un centenar de sus almas, y abrió definitivamente un nuevo curso fluvial, transformando el insignificante arroyito del Tigre en un cauce capaz de recibir las naves que hasta entonces hacían puerto en el río Las Conchas, que el Tigre desangró de su caudal. El río viejo no desapareció, pero quedó impracticable y su puerto languideció, pues además de haber aparecido otro mejor, la península donde se encontraba se había transformado en una isla. Pero había nacido Tigre. Una polémica comenzó entonces entre los vecinos de Las Conchas, partidarios del nuevo puerto que reclamaban un puente para carretas sobre el nuevo río para alcanzar la nueva isla, y los vecinos de San Fernando que defendían el canal artificial hasta su pueblo. Una vez más, los vecinos de Las Conchas sufrieron un revés, pues se decidió por la construcción del canal. El vecindario de Las Conchas se resignó a construir un veredón o terraplén que asegurara las comunicaciones en todo tiempo con San Fernando y Buenos Aires. El terraplén llegó hasta el canal, en cuya excavación se dice que trabajaron los prisioneros tomados en las invasiones inglesas. El hecho es que ya en 1827, a raiz de la guerra con Brasil (que tenía una flota en el Plata), el gobierno de Rivadavia prohibió 'los desembarcos por otros puntos que no sean los de los Conchas, Tigre y Canal de San Fernando'. Hay una interesante descripción de la comarca visitada en 1828 por el naturalista francés D'Orbigny, quien al regreso de una expedición al Chaco desembarcó en Conchas por temor a los corsarios brasileños. '... Recorrí la aldea de las Conchas, la que es por su aspecto como una de esas pequeñas aldeas del Sena, y se extiende a lo largo del río Las Conchas. Se compone solamente de casas donde se expenden diversos artículos caros y ordinarios y bebidas llamadas para marineros, quienes los frecuentan. Una fila de barcos ocupa las riberas fangosas del río, sobre el cual están situadas las casas colocadas sin orden, en medio de huertas, bosques y de tierras inundables a tal punto, que las grandes mareas del Plata, que frecuentemente tienen lugar, se ven en la necesidad de andar en canoas de una a otra casa'.
Es de tener en cuenta que la
Ciudad de Bs As necesitaba la madera y las frutas que de las islas
llegaban, y en ese entoces el acarreo era a caballo y todos caminos de
tierra. En este entorno nace el verdadero Puerto de Frutos.
Se accede a él por la calle
Sarmiento en dirección al río Luján. Posee tres amplias dársenas.
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En la dársena central se
concentran las lanchas-almacén que abastecen a los habitantes de las
islas con los más variados productos, lanchas patrulleras de la
Prefectura Naval Argentina y también chatas-flete para el transporte de
materiales o mudanzas hacia las islas. Desde esta dársena, también,
durante los fines de semana zarpan lanchas de paseo que ofrecen
excursiones por el Delta. Todavía es posible encontrar alguna que otra
lancha o canoa con algún islero que tienta en vender su mercancía en
este sitio. Hasta hace unos años era fácil encontrarlos vendiendo
naranjas de la variedad washington, mandarinas, manzanas verdes, kinotos,
peras, duraznos; como así también verduras de su quinta y plantas
ornamentales, tales como la azalea, jazmines, hortensias; era solo bajar
las escaleras y la compra se efectuaba directo de la embarcación, siendo
éste el medio de vida de la gran mayoría de los isleños.
En la tercera dársena, la más
amplia, descargan las chatas o los barcos fluviales madereros, que
llegan cargados con troncos de sauce, álamos, etc, provenientes de las
islas forestadas del Delta y listos para ser procesados.
Hoy en día hermosas artesanías,objetos de decoración,vestimenta ,calzados,artículos de cuero,exquisiteces típicas de la zona, flores frescas y secas son vendidas a la par de frutas y verduras en este verdadero Paseo de Compras abarrotado de visitantes en los fines de semana, aprovechando también para pasar el día en la zona, haciendo compras en los puestos o también almorzando, la clásica picadita o bien un cafecito en los varios locales del rubro existentes, como por ejemplo el café de la entrada al Puerto .
Puerto de Frutos es hoy un gran Shopping al aire libre, en familia o bien acompañado, es el lugar ideal para distenderse en algo distinto y de paso en una de esas entusiasmarse con algo muy original para el hogar, entre las muchísimas artesanías que allí hay.
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